En menos de cuatro meses se realizarán las elecciones (de segundo periodo) en los EE.UU., el 3 de noviembre y salvo que ocurra un cataclismo político y social, el Sr. Donald Trump sufrirá una apabullante derrota, es importante destacar que en ese país el periodo presidencial es de cuatro años y se permite la posibilidad de una reelección inmediata a cada presidente.

Según los datos de las últimas encuestas el Sr. Trump tiene una aceptación popular inferior al 40%,, y si estamos hablando de un país donde las elecciones de segundo periodo son un simple formalismo dónde el presidente que busca la reelección tiene casi garantizado el triunfo y que solo existen dos partidos hegemónicos (el Republicano y el Democrata), el tener tan baja aceptación pudiera ser un presagio de derrota a las aspiraciones del Sr. Trump, a eso hay que sumarle que solo un 30% de los estadounidenses creen que su presidente es honesto y confiable, siendo reconocido como el peor mandatario en el último siglo.

La situación del Sr. Donald Trump, es verdaderamente insostenible, si bien llegó a ser presidente obteniendo menos votos (tres millones) que la Sra. Hillary Clinton, en las elecciones del 2016, debido a que las mismas son en segundo grado, o sea el pueblo vota por unos delegados (Colegios Electorales) y son estos quienes eligen al primer mandatario, aún asi el pueblo estadounidense creia que haría los cambios necesarios para mejorar su situación interna de su pais y esto no solo no se dió, sino que la situación económica en la primera economía del mundo esta a punto de un verdadero colapso, sin contar que han perdido apoyo de tradicionales aliados europeos como Alemania y Francia .

Sabiendo el carácter volátil del Sr. Trump, al quien le han renunciado más treinta de los altos colaboradores directos de su administración, por primera vez en la historia de los EE UU., se habla de la posibilidad de un «auto-golpe» de estado, dónde el Sr. Trump no aceptaría una eminente derrota electoral ante el oscuro candidato demócrata como lo es el Sr. Joe Biden (ex vicepresidete del Sr. Barack Obama), declarando un hipotético fraude electoral, es importante destacar que el Sr. Trump, en su vida personal, empresarial y política que ha estado llena de fracasos que nunca reconoció.

Hoy todas las ofertas y propuestas del Sr. Trump, son irrefutables fracasos, una economía vulnerable, fundamentalmente por el enfrentamiento suicida con la República Popular de China, mal manejo de la pandemia del CORONAVIRUS, desastrosa política contra los migrantes latinoamericanos, exaservacion de la xenofobia contra negros y latinos, entre otras graves decisiones políticas que hacen que anteriores aliados y simpatizantes le den la espalda y estén respaldando al candidato democrata que mantiene una ventaja de más de 14% en la intención de votos de los estadounidense según los sondeos de opinión.

Una de las banderas emblemática del Sr. Donald Trump que se mantiene, es la permanente amenaza contra la estabilidad política de la República Bolivariana de Venezuela, que si bien ocasiona graves penurias al pueblo venezolano, sus resultados han sido mínimos y en la actualidad solo está contando con el apoyo incondicional de una minoría de miserables apátridas, que auspician una intervención militar estadounidense contra nuestro país, lo cual debido al cúmulo de problemas internos de la potencia norteña resulta improbable, aún así la personalidad paranoica del inquilino de la Casa Blanca, está idea no debe ser descartada totalmente.

El Sr. Donald Trump, le ha hecho a la primera potencia mundial más daño que lo que cualquier analista hubiera estimado, pero hay que entender que existen en los EE.UU., un grueso sector se suprenacistas (Tea Party y la Asociación del Rifle) que se creen la raza superior y también existen importantes contingentes de latinoamericanos miserables que desprecian sus orígenes y creen que siendoles serviles fielmente a sus «amos blancos» estos los pudieran aceptar como iguales.

En conclusión, los días del Sr. Donald Trump como inquilino de la Casa Blanca están contados y el sueño de los miserables apátridas latinoamericanos que lo siguen disciplinadamente está a punto de convertirse en una pesadilla.

Blas Cuartin Sánchez
blascuartin@gmail.com

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