Nuestro mundo se encuentra como cosa rara en medio de grandes convulsiones, los poderes fácticos imperiales están siendo revelados y su influencia esta mermando sobre las naciones y los países que toman conciencia de las realidades políticas y económicas.
Por un lado los EEUU, los paladines de la libertad de la mano del presidente Trump levantan muros de miles de kilómetros y autoriza a sus soldados a disparar por temor a los inmigrantes, pese a sus mentados derechos humanos, y estos a su vez, sin temor y en busca del mil veces vendido paraíso de la riqueza del estilo de vida norteamericano se abalanzan en cientos de miles desde los países centroamericanos en busca de asilos que los amparen de la violencia y la crisis que el propio EEUU han desatado e infringido sobre sus países.
Esta contradicción desenmascara todos los días los reales propósitos e intereses detrás de las políticas norteamericanas, que no son precisamente el bienestar de las personas y los pueblos.
Por otro lado, la hegemonía norteamericana pierde influencia frente a potencias como China y Rusia, quienes poco a poco y con gran paciencia y solidez política han venido consolidando sus relaciones con los países de América Latina, bastando simplemente observar el proyecto del segundo canal interoceánico acordado entre Nicaragua y China o la gran participación Rusa en los proyectos petroleros en Venezuela garantizando no solamente el posicionamiento geopolítico ruso en la región sino mas allá la influencia sobre el factor energético, fundamental para el desarrollo económico del mundo.
En medio de estas batallas políticas y geoestratégicas se desarrolla además un fuerte enfrentamiento económico, donde los medios coercitivos norteamericanos basados en los mecanismos financieros se están viendo disminuidos por las distintas iniciativas de monedas digitales y abandonos del dolar como moneda transaccional, lo que aumenta las capacidades económicas de los distintos países como Rusia, Turquía, Irán, Siria, China y Venezuela frente a las sanciones económicas ilegales y unilaterales, disminuyendo las capacidades de presión y chantaje que se basaba en los bloqueos económicos y financieros.
Desde Política y Poder creemos que es hora de activarse mas que de tomar palco para poder vivir y participar en estos históricos y referenciales procesos que sin duda modificaran la política y la geopolítica del mundo y la humanidad.
