Generación, producción y almacenamiento de virus, bacterias y protozoarios mortales para la vida humana. Quizás el SARS habría sido generado artificialmente, en laboratorios, con el fin no sólo de generar ganancias, sino también de ir aplicando soluciones malthusianas a los supuestos problemas de sobrepoblación mundial.
El coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2) es un tipo de coronavirus causante de la enfermedad por coronavirus (COVID-19). Fue inicialmente llamado 2019-nCoV (en inglés 2019-novel coronavirus).
Los avances científicos para el bienestar poblacional son insuficientes para frenar la aparición de nuevas enfermedades.
El Ántrax, por ejemplo, había desaparecido prácticamente por completo de la faz de la tierra en la edad media, cuando se lo llamaba Carbunco. Y es muy natural que haya sido así, dado que debe suponerse que, con el progreso científico (si es genuino), deberían poder erradicarse enfermedades, reduciéndose la cantidad de las mismas, en vez de generar nuevas.
El problema es que, si no se regula adecuadamente a la industria farmacéutica, ésta intentará simplemente aumentar sus ganancias, cosa que no sería posible con una población mundial en buen estado de salud.
En el colmo de la rapacidad, se puede encontrar en la web sitios que venden el código genético de una vasta variedad de virus, bacterias y protozoarios con cargo a tarjeta de crédito.
En esta especie de ciencia de la muerte se cometieron, y cometen, crímenes terribles a los que se han visto sometidos muchos seres humanos en el mundo por guerras biológicas y bioterrorismo, con el criminal objetivo de rendirlos por hambre y enfermedades.
La guerra biológica no es más que la introducción deliberada de organismos productores de enfermedades en las poblaciones de personas, animales o plantas, con el objetivo de ocasionar pérdidas a la economía, lesiones personales o la muerte, con fines bélicos o de acción encubierta -bioterrorista-.
En la invasión europea al continente americano se usaban cadáveres para esparcir enfermedades y diezmar a las poblaciones originarias. Cuba fue sometida a una guerra biológica por parte del gobierno estadounidense. Tal vez China fue víctima de un ataque bioterrorista que se salió de control golpeando incluso a sus ejecutores y desatando una afectación mundial; «Un portavoz del Ministerio de Exteriores chino sugiere que fue el Ejército de EE.UU. quien «ha llevado» el covid-19 al país asiático» ()
Pero en 1950, una bacteria causante de una enfermedad parecida a la neumonía fue diseminada sobre el área de San Francisco. Entre 1952 y 1953 algunos agentes biológicos fueron propagados sobre Saint Louis y Minneapolis; y en 1953, sobre la ciudad canadiense de Winnipeg.
En 1955, aumentaron en 300% los casos en una epidemia de tosferina desatada en una zona del estado de la Florida, donde -según documentos de la CIA posteriormente develados- la tenebrosa Agencia realizaba experimentos y pruebas de bioterrorismo.
En 1966 se propagaron sobre un área de 4.800 millas cuadradas del estado de Texas, mientras que, en junio de ese mismo año, el ejercito estadounidense introdujo, intencionalmente, un agente bacteriano en el metro de la ciudad de New York.
También cabe la hipótesis de que, midiendo las propias bajas, se ejecutara el ataque bioterrorista para sumir al mundo en los escenarios actuales; frenar a China y acabar con la Unión Europea, entre otros objetivos. El transcurrir de la historia desentrañará la verdad.
«No importa que nos odien, siempre que en la misma medida nos teman». Calígula.
Consultas.
– La guerra biológica contra Cuba, de Ariel Alonso Pérez.
– Hitler ganó la guerra, de Walter Graziano.
