Frente a la coyuntura por la que atraviesa el mundo, América Latina y más específicamente nuestro país, cuando además de estar luchando contra el Covid 19, debemos enfrentar medidas coercitivas que conllevan a un bloqueo económico ilegal, cruel y criminal, una inflación inducida, la devaluación manipulada de nuestro signo monetario. Ante todas esas vicisitudes, nuestro pueblo las ha enfrentado y se mantiene incólume, firme y en pie de lucha.
Por otra parte, nuestro gobierno busca alternativas viables para mejorar la situación social y económica de nuestros conciudadanos, tratando de acrecentar el poder adquisitivo e incrementando la producción de bienes para ofrecer calidad de vida adecuada, disminuyendo las desigualdades.
Esa búsqueda conlleva al relanzamiento de mecanismos que en el pasado resultaron relativamente exitosos y que por diferentes razones se descuidaron o abandonaron. Uno de ellos es el SUCRE, acrónimo de: Sistema Unitario de Compensación Regional, unidad de cuenta que fue acordado, en noviembre del 2008, por los países miembros del ALBA más Ecuador , que para ese momento no estaba afiliado a la organización.
En la campaña electoral de 1998, el entonces candidato a la presidencia Hugo Chávez Frías hizo tres promesas fundamentales que fueron las que lo llevaron a ganar esos comicios, ellas fueron:
- a) Implantar el Cumplimiento de la Ley de Nacionalización, de manera que PDVSA mantuviera una participación sobre el 50% respecto a los inversionistas foráneos.
- b) Convertiría al petróleo en el motor del desarrollo económico nacional y regional.
- c) Distribuir en forma más justa los beneficios provenientes de la venta del petróleo, poniéndolos al servicio del pueblo para aliviar la pobreza.
El término ALBA fue planteado por Hugo Chávez durante la Cumbre de las Américas en Quebec, Canadá en el año 2001. El ALBA nace como contraposición al ALCA propuesta del gobierno norteamericano.
El ALBA TCP, Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América. Tratado de Comercio de los Pueblos, fue concebida como una Plataforma de Integración de los países de América Latina y el Caribe, para establecer lazos de solidaridad, complementariedad, justicia, cooperación, para unir capacidades y fortalezas de los integrantes, a fin de generar las transformaciones estructurales y el sistema de relaciones necesarias para el desarrollo integral de nuestros pueblos.
De esta manera se conjugan las promesas electorales de Chávez y los elementos de la plataforma económica – política con la nueva alternativa de integración.
En el año 2005, en la IV Cumbre de las Américas celebrada en Mar del Plata, Argentina. El presidente Chávez dijo en su discurso «Nosotros desde Venezuela, hacia varios años, comenzamos a hacer una propuesta que primero sonaba por allí tímidamente, solitaria y luego ha venido tomando fuerza. Nuestra idea, nuestra propuesta: el ALBA. Es nuestro proyecto, es el proyecto de 200 años».
Luego de conformada el ALBA, Hugo Chávez Frías dijo: «Es el momento, no tengo dudas, de crear una moneda internacional y, que bueno sería crear, si Ecuador lo permite, el Sucre».
Posteriormente, en noviembre del 2008, los países miembros del ALBA, más Ecuador, conformaron el Consejo Monetario del Sucre, ésta moneda tiene un carácter virtual utilizada para diferentes transacciones comerciales entre los países miembros a través del Banco del Alba. Los Estados colocan fondos en ésta entidad, creando un fondo de compensación.
La adopción de un sistema de compensación y crédito en los bloques regionales de América Latina era necesario para: 1) Mitigar los problemas de Balanza de Pagos. 2) Aumentar el comercio y las inversiones 3) Reducir la volatilidad externa de las economías. 4) Minimizar el costo de las transacciones. 5) Eliminar la dependencia de otras divisas.
Ventajas del Sucre: 1) Acceso a un mercado ampliado de más de 68 millones de habitantes. 2) Permite el uso de moneda local para el pago de las importaciones. 3) Reduce costos de conversión de divisas. 4) Optimiza los tramites administrativos para pagos internacionales. 5) Reduce costos transaccionales. 6) Facilita la liquidación expedita de las obligaciones adquiridas. 7) Reduce diferencias entre la fecha valor aplicada a las adquisiciones y la cesión de divisas. 8) Maximiza el flujo de caja de la tesorería de las empresas. 9) Oferta diversificada de bienes y servicios. 10) Reducción de costos de importación. 11) Precios más bajos a los consumidores.
En el mecanismo de pago intervienen los Banco Centrales que establecen una cuenta común para que no se generen perdidas por el tipo de cambio y facilitan las transferencias para reducir tasas y comisiones. En principio se estableció una canasta común con las monedas de los países participantes para obtener el valor del Sucre, el que se ubicó en 1,25 por US $.
La creación del Sucre fue aprobada en Cochabanba, Bolivia el 17 de octubre del 2009, comenzando a operar el 27 de enero del 2010 con la compra, por parte de Cuba, de un cargamento de arroz venezolano.
En el año 2010 las transacciones comerciales fueron 9,6 MM de Sucres equivalentes a 12 MM de US $, para el 2011, la comercialización ascendió a 216 MM de Sucres (270 MM de US $), en 2012 se transaron 856 MM de Sucres (1.070 MM de US $), a partir del 2013 hubo un descenso en las operaciones, llegando en 2015 a 276 MM de Sucres (345 MM. US $). En la actualidad, debido a los cambios políticos ocurridos en varios de los Estados miembros del ALBA TCP y por la pandemia de CONVID 19, prácticamente desaparecieron las transacciones con el SUCRE.
El Sucre fue creado para apoyar el comercio interregional y buscaba reemplazar progresivamente al US dólar en las relaciones financieras entre los afiliados en la región. Este objetivo no se debe abandonar, sobre todo considerando que la crisis económica – financiera mundial golpea al capitalismo en uno de sus componentes de su núcleo central (EUA) y se expande al conjunto de la economía mundial, debilitando al multiletarismo global y regional, produciendo el decaimiento de la capacidad económica de Estados Unidos y Europa y la incapacidad del sistema capitalista de gestionar y regular la economía.
Frente a la crisis internacional la región no ha exhibido un accionar mancomunado, cada país trata de enfrentarla de manera individual, manteniendo en su gran mayoría las políticas neo liberales en cuanto a la regulación de los flujos de capital y a los manejos fiscales y monetarios.
Cuando en América Latina comienzan a presentarse cambios políticos en varios países, es momento de «acordarse» del Sucre, como mecanismo de integración, que indudablemente favorecerá nuestras economías y reducirá nuestra dependencia de otras divisas, ya en los años 2011 y 2013 hubo resultados favorables, ¿Por qué no retomar esas negociaciones?
VENCEREMOS.
