La pandemia significo para el mundo posmoderno un reto sanitario, económico y político, pero sobre todo ético y humano, luego de 100 años de la pandemia de la gripe española donde murieron alrededor de 100 millones de humanos, en ese momento el 5% de la población total, infectando al 27%, para luego de 3 años desaparecer inexplicablemente, seria como si ahora murieran 350 millones y fueran infectados 2000 millones, cuando en realidad recién van un poco mas de 3 millones de muertes y 150 millones de contagiados.
Si bien las vacunas llegaron para tratar de detener la pandemia, nos han mostrado que los seres humanos nos hemos degradado como especie de manera casi incurable, pues la ambición de las farmacéuticas supermillonarias no quiere permitir el libre acceso a las patentes de las vacunas para mantener el enorme negocio que significa un mercado cautivo de mas de 4 mil millones, desarrollado en su mayoría por investigación publica de universidades e instituciones, pero como todo en el neo liberalismo, privatizado sus beneficiosos para seguir engordando el bolsillo y los privilegios de unos pocos.
Para empezar, el 10% de los países ricos se han asegurado el 90% de todas las vacunas, llegando algunos a tener hasta 4 vacunas por cada habitante, algunos, como Israel ya los vacunaron a todos y guardan el doble de vacunas por si acaso difundiéndolo como un gran logro, poco les importa que haya países como Ecuador donde no se han vacunado ni el 3% y de estos muy pocos son de la primera línea medica o de servicios fundamentales, la mayoría son las mamitas y familiares de los poderosos que se aprestan a gobernar a los 17 millones de desprotegidos que los aplauden.
Poco les importa los muchos tratados nacionales e internacionales de décadas o los recientes sobre el derechos de los trabajadores a la garantía de su salud, en especial cuando se los envía a seguir produciendo, atendiendo los supermercados, recogiendo la basura, cocinando, manteniendo los equipos tecnológicos para que todo funcione, exponiéndolos cada día sin protección, eso no les importa ni a los propios trabajadores sumidos en la peor crisis económica de las ultimas décadas, tanto por la desaceleración del aparato productivo, como por las malas medidas tomadas por los gobiernos neo liberales que no logran reactivar el consumo con sus formulas basadas en el lucro y no en el beneficio social.
Esta pandemia y las que vendrán seguirán mostrando el lado mas solidario de muchos, pero también el lado mas oscuro del neo liberalismo salvaje, el lado mas triste de los millones que mueren esperando un milagro y no reclamando las justas políticas publicas, en Colombia no han parado las masacres, ni en Ecuador o Perú los negociados, los desalojos, las privatizaciones del patrimonio publico, ni se han detenido los embargos, los bloqueos, las sanciones contra Cuba, Nicaragua o Venezuela, ni las intentonas de guerra, amenazas o compra de equipo bélico en todo el mundo, el mundo irracional de los abusos y la inhumanidad sigue su curso y sus dolientes agachan la cabeza y aceptan que algún designio divino nos condeno a morir de covid19, por un bombardeo o de hambre y que poco lograremos hacer si nos unimos y controlamos a los apropiadores ilegítimos de lo publico.
Ahora sabemos que ni el miedo a morir tirado solo en media calle hará que reaccionemos como sociedad para destruir las arcaicas instituciones neo liberales que eternizan la dependencia y la inequidad, que harán faltan otras pandemias mas graves aun que vuelvan a quitar las caretas del carnaval de la vida fatua que nos venden los medios hegemónicos, que no solo soportamos las fake news y la desinformación sino que pareciera que nos gusta y necesitamos que nos mientan cotidianamente, como aquella vecina que decía que su marido no la quería porque ya ni siquiera le pegaba, esa dependencia masoquista con nuestros abusadores se mantendrá aun por un buen rato, mientras confiemos en que la benevolencia de las élites nos permita vacunarnos y seguir viendo a donde terminara todo esto, ojala con la liberación de los pueblos, inicialmente los mas valientes como el Boliviano que recupero su democracia, el venezolano que enfrenta al mayor imperio criminal que lo bloquea, el colombiano, el chileno y de otros países que enfrentan en las calles a sus propias mafias que los gobiernan, no será fácil, pero al final, los pueblos venceremos, seguiremos venciendo.
Josermano.
