La idea de patria constituye para el chavismo un concepto central para el desarrollo del proyecto político bolivariano, es por ello que Defender, expandir y consolidar el bien más preciado que hemos reconquistado después de 200 años: la independencia nacional es el primer objetivo del plan de gobierno desde el 2013. No obstante, esa idea, como la patria misma, está bajo asedio, pues representa la vía principal por donde transitan todas las luchas planteadas por la Revolución Bolivariana. No es posible construir el socialismo, ni desarrollar una política energética soberana, ni procurar un proyecto de integración latinoamericana sin patria. La patria es para el chavismo un reservorio de dignidad, y también viceversa, pues sin chavismo la patria como territorio está bajo una franca amenaza de ser degradada y violada por políticas injerencistas, como en otros tiempos donde, por ejemplo, PDVSA fue dirigida desde EEUU y el liderazgo del ejército venezolano era formado en la Escuela de la Américas con asesoría de la CIA.
En medio de una guerra no convencional y la amenaza de una intervención militar, se celebró en Venezuela el Dia de la Dignidad Nacional. El 4 de febrero se conmemora el día en que un grupo de militares patriotas se enfrentaron a un gobierno elitista, que a través de políticas neoliberales y entreguistas sumieron al pueblo venezolano en la miseria y a la patria en el olvido. El 4 de febrero amaneció de golpe, pero ese amanecer propició un despertar mayor. Podemos decir que desde ese momento inició una revolución que fue sumando fuerzas en la conciencia del pueblo venezolano, por eso el Comandante Chávez se convierte en un símbolo de esperanza y consigue sintetizar a través del proyecto bolivariano las luchas históricas más importantes del pueblo. La idea de refundar la patria se sembró desde ese día en la conciencia de los ciudadanos y en las elecciones de 1998 tuvo su primera cosecha, fue electo como presidente Hugo Chávez con la propuesta de desarrollar una Asamblea Nacional Constituyente, desde entonces decir Chávez es decir patria. En la actualidad es fundamental para el movimiento bolivariano reavivar aquella llama que hizo posible consolidar la unidad del movimiento popular, de la fuerza armada bolivariana y de los partidos de izquierda y nacionalistas, logrando así una hegemonía política catalizada por el liderazgo de Chávez y la democracia participativa y protagónica donde se logró avanzar en un proyecto socialista e integracionista para la región.
El ataque ha sido desmedido, han existido desde manifestaciones violentas, actos terroristas hasta intentos de golpes de Estado, casi siempre con la participación de la embajada de EEUU y Colombia, como fue el caso de la “Operación Constitución” y la “Operación Armagedón”, que buscaba el asesinato del actual presidente de la República, Nicolás Maduro.
Actualmente este ataque se desarrolla abiertamente a través de medidas coercitivas en el campo económico, generando un bloqueo financiero; una campaña mundial de desprestigio contra Venezuela, usando la ignominia como arma; ejerciendo la presión y el chantaje en las instancias diplomáticas; y amenazando militarmente con una intervención. EEUU está acostumbrado a este tipo acciones, pues constituye parte de su política exterior para con el mundo, no obstante, para América Latina en específico se ha establecido la doctrina Monroe como un método de dominación económica y control político. Cada una de las invasiones y los golpes de Estado a los gobiernos de izquierda en América Latina son expresión de esta doctrina.
No obstante, en pleno siglo XXI y en medio de una profunda crisis de liderazgo en el escenario internacional, es necesario para EEUU justificar frente a la comunidad internacional la descarada agresión que hacen contra el país bolivariano, por lo que construir una narrativa que abra paso a la guerra constituye en Venezuela una estrategia de primer orden para el imperialismo. Intelectuales como Noam Chomsky han denunciado de forma permanente y con argumentaciones históricas, económicas y filosóficas el modo en que EEUU impone sus intereses por encima de la soberanía de los pueblos, justificándose en una democracia y una libertad que lejos de reivindicar el poder de los ciudadanos sobre el Estado, le da poder al mercado sobre el Estado. Finalmente lo que defienden los EEUU no es la libertad de los hombres, sino el poder de las trasnacionales y su estatus como hegemón mundial.
Acabar con la conciencia política de los venezolanos pasa por acabar por la noción de patria que se ha venido construyendo alrededor del ideal bolivariano. Chávez incorporó en el nombre del país a Bolívar, en la bandera y hasta en el himno nacional una oda al libertador. Hizo que Bolívar se transformara en un símbolo vivo y omnisciente de la patria. Desde el pentágono se pensó que con la muerte del Comandante Chávez ese ideal se extinguiría, pero no fue así, pues Chávez lejos de morir se transformó en una conciencia patria y en una cultura política. Bajo el liderazgo del presidente Nicolás Maduro la agresión imperialista contra la Revolución Bolivariana se intensificó, pues encontraron a un pueblo que junto al gobierno bolivariano seguía decidido a continuar con el proyecto socialista. Desde entonces se ha tratado con mayor énfasis de inocular en el imaginario del pueblo venezolano que la patria no sirve para nada, se ha buscado romper su moral. Han tratado por todas las vías de vincular la palabra “patria” a lo escatológico, a lo miserable y grotesco, generando campañas en donde incluso se ha comparado a la patria con el papel sanitario. Es una agresión económica que tiene como objetivo golpear la estabilidad del país en términos financieros, pero también que busca quebrar psicológicamente a la población, por ello han sido mancillados los símbolos de la república en actos públicos, violada la constitución, ejercida la violencia y negada la institucionalidad del Estado, justificando tales acciones con la situación económica provocada por las sanciones de aquellos que hablan de “ayuda humanitaria”. Han buscado contraponer la idea de patria y soberanía a la idea de bienestar económico.
Tan fuerte ha sido el ataque psicológico que en la actualidad existe un sector de oposición tan disociado de los intereses nacionales que vincula su lucha política a una simbología totalmente americanizada, donde la bandera de EEUU parece representar su esperanza y Venezuela no es más que un calendario constituido por reinas de belleza, cervezas, playas y montañas. Resulta que el padre de la patria, Simón Bolívar, no constituye un símbolo para aquellos que supuestamente luchan por su libertad, y por lo contrario es despreciado y a lo sumo utilizado en sus discursos como un mal necesario, tratando de vaciarlo de toda profundidad. El mismo Julio Borges, horas después de la autoproclamación, en una entrevista para Noticias 24, comparó la lucha de Guaidó con la de Frodo, de la saga del Señor de los Anillos, dejando claro que sus referentes y héroes están muy alejados de la historia patria. Su intención es borrar de nuestro imaginario la historia, los valores y la identidad que se han construido alrededor de la patria, tal como lo hizo también el presidente de Colombia al distorsionar la historia refiriéndose a la ayuda de los EEUU en el proceso de independencia. Esto no es una sorpresa, pues los que hoy lideran la oposición venezolana, así como los sectores más reaccionarios de América Latina, son agentes formados políticamente en Washington y financiados por la National Endowment for Democracy (NED), además de pertenecer a una élite económica que tiene fuertes vinculaciones con la élite política y económica de los EEUU, que vale decir, es racista, xenofobo y clasista.
Es evidente que el afán de los detractores del chavismo es acabar con la patria en su integralidad, tanto en el terreno ideológico como en lo que respecta al ejercicio práctico de su soberanía, pues mientras exista patria existirá chavismo, pues existirá Bolívar y su pensamiento independentista y anti-imperialista. Es por esto que el chavismo necesita avanzar aceleradamente en la defensa, no solo del territorio, sino de la moral de los venezolanos en lo que respecta a la importancia de su identidad e historia.
Es cierto, que parece un tema secundario, pues la mayoría de la población demanda soluciones inmediatas en el terreno económico, no obstante, la Revolución Bolivariana puede avanzar con un pueblo patriota y movilizado por exigir respuesta a un gobierno que eligió, pero no puede avanzar en un escenario de desestabilización en el que un sector importante de la población, radicalizado y manipulado esté dispuesto a entregar el país a una potencia extranjera, y que se presta incluso para promover una guerra civil, que es el verdadero objetivo de los EEUU, lo que Thierry Meyssan ha llamado, la guerra de perros. Formato utilizado en Libia. Es vital mantener encendida la consciencia y el sentir patrio para evitar estos escenarios, por cuanto definir estrategias en el marco de la comunicación política y de la masificación de una campaña por la paz y por la defensa de todo lo que significa la patria, es vital si no se quiere caer en un estado de histeria colectiva en el que la guerra se imponga primero con el peso de la propaganda y comience a expresarse en la calle un nivel mayor de hostilidad, En cualquier formato de injerencia, está claro que *la patria es el blanco*.
David Gómez Rodríguez
@davidgomez_rp
