TERREMOTO PETROLERO GLOBAL
Jesús FaríaPandemia, crisis económica y precios de petróleo
La conmoción económica global venia cabalgando por meses sobre el lomo de la especulación financiera global y la voracidad sin límites de los especuladores, quienes dictan las pautas, ritmo e intereses en el sistema capitalista mundial financiarizado. La pandemia no provocó la crisis, solo manifestó con gran dramatismo las grietas ética, económica, social, institucional, ecológica, etc. del capitalismo.
En términos petrolero, esto se traduce en una reducción brutal de la demanda global de crudo, que ya venía produciéndose como resultado de la desaceleración de la economía mundial a finales del 2019, pero que en el 2020 colapsa por el frenazo casi simultáneo de la actividad económica mundial con motivo de las medidas adoptadas para evitar la propagación del virus. Se calcula en 30% la contracción de la demanda mundial de petróleo.
A pesar de las proyecciones de ralentización de la economía, en marzo Arabia Saudita desató insensatamente una guerra de precios con mayor bombeo de crudo y su venta con importantes descuentos, provocando un desplome de los precios de un 60%.
Ahora, la parálisis económico global exige impostergablemente un recorte de petróleo, capaz de absorber parte de los 30 millones de b/d excedentes en el mercado para iniciar la estabilización del mercado.
En función de ello, a comienzos de abril la OPEP y Rusia acordaron un importantísimo recorte de 10 millones de b/d, el más grade de toda la historia. El problema es de tal magnitud, que insólitamente los EEUU, el gran enemigo histórico de la OPEP, aceptaron incorporarse al esfuerzo por la estabilización del mercado con la promesa de, junto a otros países, reducir la producción en unos 5 millones de b/d.

Precios negativos del petróleo, situación inédita
Todos estos esfuerzos y anuncios no fueron suficientes para detener el colapso de mercado petrolero. El momento más dramático de esta crisis se produjo el pasado lunes 20 de abril, cuando al comienzo de la jornada bursátil la cotización del crudo WTI a futuro para el mes de mayo ascendía a 17 dólares y al cierre de la jornada el precio era negativo (-37 dólares), es decir, un hundimiento del precio en más de 300%.
Esta situación obedece a factores que constituyen un verdadero coctel explosivo. En primer lugar, la especulación le imprime su lógica a toda a economía global y, ante expectativas complejas, se desata el desenfreno para reducir costos y/o proteger ganancias, impactando a toda la economía global, como ocurrió en el pasado reciente durante la crisis mundial del 2008. Mientras los mercados graviten en torno a las oligarquías financieras, periódicamente surgirán escenarios caóticos Por otra parte, tenemos la recesión. Ya nadie discute que el mundo entrará en recesión, ahora se trata de proyectar su magnitud y extensión en el tiempo. El FMI y BM, así como importantes instituciones financieras, han pronosticado la mayor contracción económica de la historia, mayor incluso que la Gran Depresión de 1929. Esto afectará seriamente el consumo de combustible y, con él, la demanda y los precios del crudo. Los altísimos excedentes de producción se convierten en una lápida que impide la reanimación del mercado.
Asimismo, los depósitos de petróleo están repletos, no se puede seguir acumulando inventarios, lo cual implica, por un lado, que los productores están obligados a pagar para colocar su crudo, porque la paralización de los pozos es mucho más costosa; en tanto que, por otro lado, los especuladores tenían contratos a futuro que expiraban el lunes, y, al no poder vender o almacenar, tuvieron que pagar para no tomar en posesión el petróleo que habían comprado.
Para ubicar el tema de los precios en su justa dimensión, es preciso decir que los precios negativos del crudo no se mantendrán en el tiempo. Los contratos a futuro para el mes de junio del WTI, por ejemplo, ascienden a 20 dólares y aunque no es motivo para festejar por parte de las petroleras del norte, no registra valores negativos. No habrá réplicas de precios negativos, pero tampoco precios que garanticen el desempeño estable del mercado petrolero global.

Reacomodo de la geopolítica petrolera
De esta crisis surgirá un reacomodo de la geopolítica petrolera. La industria petrolera de los EEUU se verá seriamente afectada. Se convirtieron en los mayores productores de crudo, socavando la estabilidad del mercado. Ante cada recorte de la OPEP+, aumentaban su producción aprovechando la estabilidad de precios. Ahora están entrampados en un dilema: los actuales precios llevarán a la quiebra a cientos o quizás miles de empresas de fracking con sus altísimos costos de producción; mientras que, si se une a la reducción de bombeo propuesto por la OPEP+, se alejarán de la ansiada autonomía energética y sufrirán pérdidas de puestos de trabajo e ingresos. Por cierto, en un año electoral, este escenario es fatal para Trump.
Se podrán mantener en un rol destacado como naciones exportadoras de petróleo, aquellas que en los próximos dos años dispongan de suficientes reservas de crudo, recursos para invertir y bajos costos de producción. Rusia y las naciones del Golfo deben entrar en ese grupo. Los EEUU verán reducir sensiblemente su capacidad de producción, se mantendrá entre los principales países productores del mundo solo por unos años debido a sus altos costos y escasas reservas. La situación de Venezuela se encuentra amenazada por los brutales impactos del bloqueo económico.
El dólar, por su parte, sufrirá los embates del mercado petrolero y se verá debilitado, pero aún podrá mantenerse como principal moneda en la economía global. Su desplazamiento definitivo no ocurrirá aún.

Finalmente, al menos en el mediano plazo los precios retornarán a niveles que podrían rondar los 60-70 d/b, con lo que se garantizarán las inversiones para generar la oferta de esta fuente de energía, que es la principal del planeta. En el capitalismo todo se sacrifica por la máxima ganancia y, en esta lógica, aún no hay rentabilidad aceptable para el capital en las energías alternativas que justifique el desplazamiento de los hidrocarburos fósiles en sintonía con la preservación del medio ambiente

Consecuencias para Venezuela
La grave situación petrolera y económica del país, como resultado del bloqueo criminal que ha impuesto el gobierno de Trump, va a sufrir ahora los embates de esta crisis global.
Nuestra vulnerabilidad ante estas conmociones es elevada en razón de nuestra alta dependencia (desde mediados del siglo pasado) de los ingresos fiscales y de divisas provenientes del petróleo. Esto, obviamente, va a limitar la capacidad de inversión económica y social del Estado, así como la disponibilidad de divisas para la estabilidad y crecimiento económico.
Ante esta situación, hay que realizar un enorme esfuerzo en función del empleo eficiente de los recursos, la planificación optima de los recursos, la lucha contra burocratismo y corruptelas, la incorporación de la clase obrera en la lucha por la productividad, la inserción del sector privado a la tarea de invertir y producir, abrir nuevos espacios para la economía mixta, afianzar la cultura del mantenimiento, entre muchísimas otras tareas.
En lo político, se exigirá la mayor unidad, organización y despliegue cívico-militar para derrotar cualquier intento de injerencia imperial que pretenda aprovechar las dificultades económicas para alterar la paz de la nación.
En cuanto al modelo económico, se exigirá de nosotros invertir todos los recursos en la aceleración de la transición del modelo rentista y dependiente a un modelo productivo y diversificado.

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