La pandemia ocasionada por el Covid19 ha puesto en evidencia la grave crisis sistémica que sufre el capitalismo. Esta grave contingencia ha expresado de manera muy clara, lo que se ha venido afirmando desde el marxismo desde hace casi dos siglos: el capitalismo no es capaz de dar respuesta a los grandes problemas de la humanidad. Pese a las mutaciones que ha experimentado, el régimen de explotación capitalista ha potenciado terriblemente los grandes conflictos de la civilización
Veamos algunos de las principales expresiones de esta crisis, que emergen con virulencia en la coyuntura actual.
1. La especulación financiera se desplegó ferozmente en el marco de una de las mayores burbujas financiera de la posguerra durante la última década. La crisis económica global que venía cabalgando con fuerza y que muchos anticipaban, encontró en la pandemia su desencadenante. Con el desplome de las bolsas de valores en el mundo, se destruye buena parte de la riqueza ficticia que sostiene al capitalismo financiarizado de nuestros días. Ni siquiera los rescates más espectaculares anunciados por los gobiernos de los EEUU y Europa pueden detener el desplome bursátil.
2. El modelo capitalista renuncia a la atención de los asuntos sociales más elementales de las naciones como la salud (pero también la educación, la seguridad social, la alimentación…) y es incapaz de hacer frente a desafíos como la pandemia. Una potencia tan poderosa como los EEUU fabrica armas de guerra, modernos medios de consumo, maquinarias sofisticadas en función da las ganancias corporativas, pero no está en capacidad de dotar a sus ciudadanos de lo más elemental para la prevención (mascaras) y combate (trajes de seguridad para los médicos o ventiladores para respirar) de la enfermedad. Más de 40 millones de personas carecen de seguro de salud en ese país.
3. Mandatarios de naciones capitalistas como D. Trump. B Johnson y j. Bolsonaro no hacen el menor disimulo al alentar soluciones económicas a la pandemia en función de los intereses corporativos y en desmedro criminal de la vida de la población. No adoptan a tiempo las drásticas medidas de aislamiento social para detener la propagación del coronavirus con el único propósito de evitar el deterioro económico, lo cual condena a la muerte a miles de personas que no podrán ser atendidos en un sistema de salud colapsado por el avance de la enfermedad.
4. La crisis moral del sistema capitalista se evidencia de diversas maneras. Una de ellas cosiste en el establecimiento de sanciones económicas a diversas naciones del mundo por parte de los EEUU, sanciones estas no solo ilegales, sino también criminales por el impacto desastroso en la población. Ni siquiera la gravedad de la pandemia mueve a los factores de poder yanqui de sus posiciones injerencistas e inhumanas. Todos lo contrario, las exacerban. Para nada le importa la vida de los pueblos.
- En el mes de enero pasado se llevó a cabo la reunión anual de la élite del capitalismo de Davos. Ahí se manifestó gran preocupación en relación a dos problemas claves: la destrucción del medio ambiente y los efectos perniciosos de las crecientes desigualdades sociales. Con todo el poder económico, político y mediático concentrado ahí, todo quedó en retórica, no se adoptó una sola decisión práctica. Atacar esos graves problemas globales de manera consecuente, implicaría extraerle su esencia al capitalismo: la maximización de la ganancia. Y eso no va a ocurrir por voluntad propia de su clase dirigente. Otro tanto se podría decir de la pandemia: pretender que se pueda atacar de manera eficaz sin un Estado poderoso, sin emplear los recursos al servicio de la población, sin la participación popular maniatada por el poder corporativo en las “democracias” burguesas, …, es una ficción.
Es absolutamente impostergable una profunda transformación socialista del mundo para hacer viable la vida humana.
