La oposición radical y gran parte de la que no se reconoce como tal no quiere ni puede dialogar.  Obligados por  sus mandantes del norte, transformaron el triunfo electoral alcanzado en diciembre de 2015 en  un fracaso al tratar de  dar una especie de golpe parlamentario, inaplicable en el caso venezolano. Así, intentaron utilizar la mayoría  obtenida en  la Asamblea Nacional para derrocar al presidente  Nicolás Maduro, para legislar   burlando el orden jurídico vigente y para irrespetar a los  otros cuatro poderes nacionales: Ejecutivo, Judicial, Ciudadano y Electoral.
¿Y eso por qué? Entre otras cosas:
Porque no quieren ni pueden llegar al poder por la vía electoral  pues ello implica respetar y adoptar la  Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV),  incompatible con los intereses de los amos del gran capital y las practicas neoliberales  que pretende  imponer  el gobierno de los EEUU en Venezuela  y en toda la región latino caribeña, pues:
–         En nuestro país “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público.  Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos” (Artículo 5), PRINCIPIOS FUNDAMENTALES, CRBV.
–         Nuestra democracia participa y protagónica prioriza la justicia social, la atención al ser humano, por encima de lo económico.  En este sentido: “El Estado garantiza a toda persona, conforme al principio de progresividad y sin discriminación alguna, el goce y ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los derechos humanos. (Artículo 19).  Primera disposición General del  TÍTULO contentivo de los derechos civiles, políticos, sociales, familiares, culturales, educativos, económicos, indígenas y ambientales, soportes de la inversión prioritaria de los recursos públicos en las Misiones, las Grandes Misiones y otros programas dedicados a su satisfacción.
Porque el saqueo de nuestra riqueza y la reducción del Estado a su mínima expresión son irrealizables mientras:
–      el Estado se reserve “…mediante la ley orgánica respectiva, y por razones de conveniencia nacional, la actividad petrolera y otras industrias, explotaciones, servicios y bienes de interés público y de carácter estratégico.” (Artículo 302).
–      Se reconozca los trabajadores y trabajadoras y las comunidades organizados en  asociaciones de carácter social y participativo puedan “…desarrollar cualquier tipo de actividad económica, de conformidad con la ley. La ley reconocerá las especificidades de estas organizaciones… El Estado promoverá y protegerá estas asociaciones (Artículo 118)
–      El régimen latifundista sea considerado “… contrario al interés social… (y) Los campesinos o campesinas y demás productores agropecuarios y productoras agropecuarias tienen derecho a la propiedad de la tierra, en los casos y formas especificados en la ley respectiva. El Estado protegerá y promoverá las formas” (Artículo 307)
Porque la sumisión al imperio estadounidense  no tienen arraigo entre el Pueblo  venezolano bolivariano y libertario,  unido hoy en sólida asociación cívico-militar corresponsable de
–      “dar cumplimiento a los principios de independencia, democracia, igualdad, paz, libertad, justicia, solidaridad, promoción y conservación ambiental y afirmación de los derechos humanos, así como a la satisfacción progresiva de las necesidades individuales y colectivas de los venezolanos y venezolanas, sobre las bases de un desarrollo sustentable y productivo de plena” (Artículo 326).
Porque la CRBV, aprobada por referéndum popular en diciembre del año 1999,  está blindada:
–      Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia” (Artículo 333).
En síntesis, los enemigos de la Patria no quieren ni  pueden dejar de conspirar. El estadounidense, por su necesidad de apropiarse  de nuestros recursos  con el fin de dinamizar su economía   y  de recuperar  una   supremacía mundial seriamente competida.  Y  sus agentes  internos, por estar crónicamente identificados y ser dependientes de poderes foráneos.  Lo que sí es novedoso es la intensidad de su entreguismo, su  profundo desprecio  hacia lo y los venezolanos,  y su descarado apoyo  a  la destrucción de su país.   La Traición a “su” Patria.
Venceremos
Mariadela Villanueva
mariadelav@gmail.com

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