El reino de la cantidad y los signos de los tiempos es el título de una certera obra de René Guenon. Aunque fue escrita en 1945 describe exactamente lo que está pasando en nuestros días. La cantidad de cosas que tenemos que hacer es una nueva forma de alienación que se caracteriza con el no tener tiempo. Si nos detenemos a pensar estamos atiborrados de trabajo, de cosas por hacer, de libros por leer, de reuniones que asistir, de tareas por terminar. En realidad no creo que nadie lea todos los mensajes que recibe por todos los grupos de Whats app en que participa, y no solamente es esta red social, después hay que revisar Instagram, y luego Facebook.
La velocidad con que se producen estudios, artículos, tesis y libros es anonadante, sencillamente no podemos leerlos, y así con las informaciones que se generan día a día y a cada minuto.
En este escrito no vamos a caer en el lugar común de que no tenemos tiempo para nada y menos aún para las cosas importantes de la vida como la familia y el amor. Aunque esto es verdad ya está bastante trillado y no es el objetivo de este escrito.
Adonde me dirijo es a denunciar que la nueva forma de dominación es el “Reino de la cantidad”, noten que ahora todo viene por montones. Fíjense en la cantidad de funciones que trae un celular, Nexflit ofrece miles de series para ver y Ud. puede pasar todo un día simplemente viendo los títulos.
Esto no es casual, a mi entender la dominación se dio cuenta de que el Ser Humano tiene una “Sensación de carencia esencial”. De forma natural ya venimos con la sensación de carencia, y luego la rellenamos y coloreamos con nuestros conflictos de vida y la compensamos con las miles de cosas que tratamos de hacer pero que realmente no podemos hacer, y nos da la sensación de que tenemos el alma en modo: “Rapidito”.
Por eso sentimos que nada nos llena y que siempre andamos como corriendo y esperando a ver por dónde aparece aquella variable que estábamos esperando.
Imagine que por algún acto de magia nos trasladan a un lugar donde no haya nadie y no pase nada (imagine también que tenemos suficiente comida y agua como para no morir). No hay televisión ni celular, ni nadie más. Solamente tenemos la posibilidad de conversar con nosotros y de ver a nuestros pensamientos. Después de atormentarnos un buen rato con el silencio, (porque no estamos acostumbrados al silencio) Solo nos quedaría la oportunidad de hacer. De ser y hacer. De ser nosotros mismos y hacer algo por nosotros mismos.
Si este escrito puede levantar un viento de liberación levantaría el viento de no dejarse llevar por las miles de cosas que nos implican a hacer para verdaderamente poder Ser nosotros y poder Hacer algo por nosotros. Así, debemos recordar que
Un hombre con un reloj sabe qué hora es.
Un hombre con dos relojes, nunca está seguro.

P.D. Por cierto, este escrito lo hice corriendito, robándole tiempo a los alumnos, y sabiendo que iba a llegar tarde a dar clases en la universidad.

José Garcés

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