El presidente de Estados Unidos Donald Trump eligió llamar al covid-19 como el “virus chino”, calificativo que forma parte de la guerra comercial que, de manera casi personal, emprendió el magnate contra el gigante asiático. Pero el coronavirus en realidad podría llamarse el virus estadounidense, dadas las más recientes investigaciones sobre su origen.

Aunque los primeros casos fueron diagnosticados en la ciudad china de Wuhan hace un año, antes de que la enfermedad se propagara en Asia y luego por el resto del mundo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su sitio internet asegura que “el lugar donde se detecta por primera vez una epidemia no es forzosamente el mismo donde arrancó”, por lo cual “no se puede excluir que el virus circulara antes en otra parte, silenciosamente”.

En los últimos meses, investigadores de varios países dieron cuenta de casos que habrían pasado desapercibidos mucho antes de diciembre de 2019, basándose en análisis de aguas residuales y en tests de muestras sanguíneas a posteriori.

Un estudio realizado por investigadores vinculados al gobierno estadounidense ha identificado retroactivamente que 39 personas de tres estados del país ya habían desarrollado anticuerpos contra el coronavirus dos semanas antes de que se produjera la alerta en China.

El dato arroja nuevas variables al escenario sobre el origen del virus, estudio necesario para “comprender mejor las dinámicas de transmisión, en especial la forma en que el virus evolucionó y el vínculo potencial entre varios focos de infecciones”, según la OMS.

Origen animal

Los científicos están de acuerdo en que la enfermedad tiene un origen animal. Pero la cuestión es ¿qué hizo que se transmitiera al hombre?”, según Simon-Lorière, un científico francés que viene estudiando el coronavirus.

Todo indica que el origen del virus se halla en el murciélago, que es como “un gran depósito de coronavirus”, agrega. Pero es poco probable que este lo pasara directamente al hombre, por lo que queda por determinar cuál fue el animal intermediario.

“Es posible que el intermediario sea un animal que tiene un receptor del virus muy cercano al del hombre”, según Simon-Lorière.

Mientras tanto el estudio norteamericano realizado por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, se basó en muestras de sangre de donaciones realizadas entre el 13 de diciembre de 2019 y el 17 de enero de 2020. Las 7.389 muestras analizadas fueron recolectadas de forma rutinaria de donaciones organizadas por la Cruz Roja en nueve estados de Estados Unidos.

De 1.912 muestras de donaciones realizadas entre el 13 y el 16 de diciembre, 39 dieron positivo (26 en California y 16 en Oregon o Washington).

Otras 67 muestras que contenían el virus fueron identificadas entre donaciones hechas entre el 30 de diciembre de 2019 y el 17 de enero de 2020. La edad promedio de las personas infectadas era de 52 años y la mayoría eran hombres.

¿Por qué es importante conocer el origen?

“Comprender cómo empezó una epidemia es esencial para prevenir otras transmisiones de virus al hombre”, subraya la OMS.

El objetivo es “aplicar medidas para evitar la emergencia de un SARS-CoV-3, 4…”, como por ejemplo prohibir la cría de algunos animales, añade Simon-Lorière.

Así, durante la epidemia del SRAS en 2002, la prohibición de consumo de gatos de algalia y el cierre de sus granjas contribuyó a impedir que el virus se transmitiera de nuevo al hombre. Este pequeño mamífero, consumido en China, había sido identificado como el huésped intermediario de la epidemia.

Agencias.

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