Los hechos del 10 de enero fueron la negación de lo que esperaban algunos gobiernos y sectores de la oposición.
Hoy es 13 de enero y no ha ocurrido nada de lo difundido en las redes sociales y la oleada de rumores sobre lo que sucedería el jueves 10, colapso social, cierre de negocios, los escasos intentos de montar guarimbas no pudieron desarrollarse, y la hecatombe diplomática que esperaban, parece contenida con el ultimatum que les dio el gobierno venezolano a los países del grupo de Lima en respuesta a su insolente declaración contra nuestro país, y que encontró reacciones positivas de cuatro países que desconocieron parcialmente el acuerdo de Lima.
No puede escaparse una referencia a la representación de la comunidad internacional en el acto de juramentación, 94 países estuvieron presentes, la mayoría representaciones de las Embajadas, y entre tantas adhesiones y muestras de solidaridad, destaca la de Moscú, que advirtió a Estados Unidos ante cualquier amenaza militar a Venezuela, hecho que no había sucedido antes.
Pero seguramente el epicentro del 10 de enero fue el discurso del presidente Maduro, que dicho dirigido al escenario de invitados oficiales, como representantes de organizaciones políticas, sindicales y sociales, y que remató con su exposición ante los embajadores, por la documentada referencia que hizo sobre la situación en Venezuela, se supone que hoy en el exterior estarán mejor informados, pese a la opacidad de las noticias de agencias y corresponsales.
De manera que por donde se vea, los hechos del 10 de enero fueron la negación de lo que esperaban algunos gobiernos y sectores de la oposición, casi todos orientados desde Washington.
Vean hasta donde llega la cúpula de la Iglesia católica en Venezuela, en nada se diferencia su posición de la que han emitido los partidos de derecha, según los cuales el gobierno del presidente Maduro es ilegítimo desde el 10 de enero; a los obispos solo les faltó anunciar que no lo reconocerán. Enfrentada a esa posición está la del Papa Francisco que hace poco desde el Vaticano se pronunció por vías pacíficas para superar la crisis en Venezuela, y abogó a favor del diálogo y “porque se encuentren vías institucionales, a fin de ofrecer a todo un pueblo un horizonte de esperanza y de paz”.
¿De dónde sacaría The Washington Post, reproducido por la agencia Reuter, que el ministro Vladimir Padrino López había pedido la renuncia al presidente Maduro? Pero, ni una palabra para rectificar y ofrecer excusas a sus lectores.
Tomado de «Los Domingos de Diaz Rangel».
13.01.2019.
