Nuestro Pueblo venezolano hace un esfuerzo permanente por soportar los embates de la arremetida imperial, principalmente (aunque no exclusivamente) la llamada Guerra Económica.
Con firme lealtad al ideal chavista, recibe cotidianamente descalificaciones, amenazas, ofensas, por todos los frentes y de distintas intensidades, lo que se manifiesta es una profunda guerra psicológica que a pesar de su voluntad mantiene a muchos en vilo y en permanente estrés y alertas sobre su futuro cercano y el de los suyos.
Paralelamente, acompaña esta agresión la no menos dañina Guerra Económica, que tiene su manifestación principal en la reducción de su poder adquisitivo, en conjunto con la escasez de productos esenciales, lo que fomenta en muchos la actitud especulativa, agrediendo mas profundamente en las situaciones de alimentación o salud ya que son impostergables, causando desesperación y decepción.
Si bien estos factores son reales y ciertos, y la gran parte de nuestro Pueblo los vive, conoce, tiene conciencia de ellos y los encara con una heroica voluntad y moral, en algunos niveles del gobierno no se ven tan afectados por esta guerra sino que mas bien se notan boyantes mientras le piden al Pueblo mayor resistencia, y poner la mayor parte del sacrificio, lo que se va convirtiendo en una contradicción y en un problema moral que debe ser atendido por los lideres a fin de que no afecte el curso de nuestra revolución.
