Contaba un buen libro que un humorista dijo un día:” Prevalecía la opinión de que todo podía ser verdad menos lo que se permitía imprimir”.

Nos colocaremos en el estudio del pasado y veremos la magia que hace y de qué manera nos explica el presente. Siempre que los Bolivarianos piensan en Haití, no tienen otra cosa más que agradecer infinitamente, por sus buenos oficios y sus aportes cruciales a nuestra independencia, y luego a la independencia de toda la Patria Grande;  también es inevitable no nombrar a Petión cuando hablamos de nuestra libertad, es inevitable hablar del General Petión con admiración. Por esta razón, supongo que un gran Bolivariano como lo fue el Comandante Chávez siempre estuviera preocupado por la suerte de Haití y por la suerte de nuestro continente y más allá.

En observación a esta admiración y preocupación bolivariana, el Comandante Chávez lanzó su pregunta, ante una propuesta que le hiciera el ex presidente español José María Aznar durante una visita a Caracas  cuando todavía era presidente del Gobierno de España:

” .. Vine a visitarte porque vengo a invitarte a nuestro club, Venezuela, Chávez tiene petróleo, Venezuela puede ir al primer mundo, basta que tú decidas. Tienes un fuerte apoyo popular, político”.

Con más del 60% de apoyo popular contaba el Comandante para ese  entonces, acababa de ganar la constituyente y aprobar la Constitución, y Aznar había venido a invitarlo a ser parte del club, y las condiciones eran: dejar las relaciones con Cuba, la amistad con el Comandante Fidel, (¿cuantos no se hubiesen resuelto la vida?, digo yo).

Pero el buen Bolivariano, le hizo una pregunta al ex presidente español: “Aznar y ¿tú qué opinas de Haití?, y Centro América, y África; porque tú dices que Venezuela tiene petróleo, y puede ir al primer mundo y que yo (Chávez) me puedo sumar al club, y la respuesta del ex presidente Español fue: “Esos, (refiriéndose a todos estos pueblos) se Jodieron”. Por supuesto, de inmediato Chávez, con toda su dignidad bolivariana lo corrió de lugar.

Dieciocho años después, se asesina el Presidente de Haití por una orden que se da desde la casa de Nariño en Colombia, la Oligarquía de Bogotá recibe la orden de asesinar al Presidente de Haití desde los Estados Unidos y así lo ejecutó, tal vez por esto fue fácil penetrar la casa del Presidente asesinado, total, eran amigos los que visitaban su residencia.

La oligarquía haitiana quedó estupefacta, habían sido traicionados por los suyos, por “su gente”, por sus socios, creo que no entendieron que cuando Aznar dijo «se jodieron”, también lo dijo refiriéndose incluso a los miembros de doctrinas entreguistas. Ahora tapan tamaña traición metiéndose con la Revolución Cubana; al igual que sabemos que también están en la mira las elecciones en Nicaragua, pero para esta tarea siempre contarán con Almagro y Bachelet, atentos y a la espera de cualquier acto de soberanía popular para prohibirla, llenarla de huellas extrañas hasta lograr un golpe como el de Bolivia o como el que pretenden dar en el Perú.

La crisis del sistema liberal, la crisis de un imperio decadente, la crisis de un relato creíble para la humanidad, todas estas crisis potenciadas con la pandemia, hoy se simplifican con la doctrina de Aznar el ex presidente español, en la que existe el lado de los que joden y el de los jodidos, y por supuesto está claro que Europa está del lado de los que joden. Y es que siempre han jodido nuestro planeta, con daños ambientales, con sus vicios, incluso han jodido hasta a su propia juventud, han jodido la economía del mundo, han jodido al continente africano, han jodido todo el tiempo con su fascismo, racismo y su demente aporofóbia. Mientras el otro lado, el de jodidos, como es mi opinión y aunque ellas mismas no lo crean, están la Oligarquías de este continente, a las que ya nos les queda rodillas ni pecho para arrastrarse ante los que los joden.

Pero también hay otro lado, nosotros existimos, los que no somos jodedores pero tampoco estamos dispuestos a que nos jodan, y no estamos dispuestos ni dispuestas a que vengan a jodernos. Por eso decimos que ¡en Venezuela no!. Y esto es gracias a la Doctrina Bolivariana, que es de Libertad, de Independencia, la intensidad y la brevedad de nuestro destino.

 

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