Decenas de muertos y actos de saqueo en Venezuela tras el alza de precios, de esta forma titulaba el diario EL PAIS el 28 de febrero 1989.

“Veinte días después de haber asumido el poder, el presidente venezolano, Carlos Andrés Pérez, ordenó la suspensión de las garantías constitucionales y el toque de queda, cuyo horario fue establecido de seis de la mañana a seis de la tarde por las fuerzas armadas para controlar la violencia desatada por las medidas económicas, que ocasionaron en la jornada de ayer decenas de muertos tras 48 horas de vandalismo y pillaje. Los heridos se cuentan por centenares, así como los comercios saqueados. Con la suspensión de las garantías se suprime indefinidamente la libertad de expresión, el derecho de reunión y la libre circulación durante el toque de queda”

Desde entonces han transcurrido 32 años, esa clase política no tenía capacidad para escuchar y las ambiciones de un grupo de empresarios, que a la vez se encontraban en el poder ejecutivo, en el legislativo y que tenían sus redes bien fortalecidas en el poder judicial, creyeron que eso era suficiente; una cúpula militar aislada de la realidad nacional, fue la convocada para con “plomo” defender al “gobierno” al “Estado” y al “sistema democrático”, todos estos postulados contenidos en una constitución que muy pocos Venezolanos conocían y otros que la conocían no la respetaban.

Fue un país a la medida de intereses foráneos o individuales, pequeños grupos financieros pero fuertes, dueños de bancos, dueños y expropiadores de lo que era de todos, de lo público, de todo cuanto pertenecía a la República es decir a los venezolanos y venezolanas, grandes extensiones de tierra, empresas básicas, minas, etc; luego fueron por otros derechos, como el de la educación, la salud, era un país en el que convencieron a la clase trabajadora de ser unos flojos, en el que convencieron a todos de que los jóvenes eran delincuentes, en el que convencieron a todos de que la educación era un gasto y en el que nos maldecíamos por ser un país petrolero, es decir nos desarraigaron y nos convencieron una y otra vez, que las desgracias de la nación eran culpa de aquellos que no tenían casas, agua, tierras ni trabajo.

Así mismo, y además de soportar el hambre, y no tener futuro, cargábamos con la culpa y la pena, porque según ellos todos éramos personas fracasadas y sin ambiciones, y así les funcionó por un tiempo a los demagogos,  pero el estomago superó el relato sostenido y argumentado por los “intelectuales” de entonces, el estomago movió los pies, brazos y cuerpos de los habitantes de las ciudades más importantes de esa Venezuela, porque ya no se trataba de lo que un padre podía soportar sino de lo que él era capaz de hacer para que ahora sus hijos soportaran también, fue entonces cuando toda clase política de derecha o de izquierda fue rebasada por la realidad concreta.

La falta de ética de lo que hicieron esos partidos no es la discusión en este escrito, tampoco el horror al que sometieron a este país, porque allí están las memorias, los testimonios de miles de familias que todavía buscan a los desaparecidos y los que reclaman 32 años después justicia por los fallecidos, asesinados en las calles de las ciudades de ese país por quienes juraron ante la constitución proteger y defender; fue John Kennedy el que dijo: “los que le cierran el paso a una revolución pacífica, le abren el paso a una revolución violenta”; sería por eso que lo mataron, dijo el comandante Chávez en la décimo quinta elección cuando llevaba 14 años de su mandato, era el año 2012.

Ningún presidente de Venezuela antes del Comandante Chávez había hecho tantas consultas al pueblo, fuimos aprendiendo el valor de decidir, el valor de participar activamente en las cuestiones más importantes de la República, con el comandante Chávez se le da un cauce a un pueblo y nace la Democracia Participativa y Protagónica y crece el dialogo entre los sectores, entre factores, pero, ¿todos queremos dialogo? ¿todos queremos paz?, ¿Todos queremos un país libre y justo?. Invocando la doctrina bolivariana decimos:

Uncido el pueblo americano al triple yugo de la ignorancia, la tiranía y del vicio, no hemos podido adquirir ni saber, ni poder ni virtudesa era la Venezuela de 1992, hoy estas características son las que más abundan en la hermana Colombia, mataron a Sucre, traicionaron a Bolívar, persiguieron a los patriotas, los Estados Unidenses se instalaron en Colombia  desde esta traición de Santander en el congreso anfictiónico, la corriente Santanderísta se arraigó en la Colombia de Bolívar y ha gobernado siempre de la misma manera excluyente, desigual, delictual, criminal y opresiva.

Preguntémonos, ¿quién mato a Gaitán?, ¿cuáles son las familias involucradas en la conspiración para el asesinato de este noble colombiano?. Desde el siglo 17 Colombia, la Colombia de Bolívar, lo que anda es buscando es a sus libertadores, lo que anda  buscando es retornar a la gloria, pero la patria bolivariana de Colombia hoy sigue viviendo una fractura por la traición, por eso no hay dialogo, por los abusos de poder y de todo orden al respeto humano, es un pueblo que está en la calle y que difícilmente regresara a sus casas, no les dejan otra salida, lamentablemente están en las puertas de mas masacres a la que no se le puede llamar guerra civil, porque se trata de un Estado fuertemente armado cuyo territorio está ocupado por bases militares de la potencia mas criminal y bélica de la tierra, contra un pueblo desarmado que muere en las calles y que si duerme lo hace con terror, hoy la prensa  internacional con timidez dice:

”DW reporta que son Miles de personas las que participaron en una nueva jornada de #ParoNacional para manifestar su rechazo al Gobierno de Iván #Duque, La policía reportó 82 concentraciones, 34 marchas y tres movilizaciones en 23 departamentos y 82 municipios de Colombia”

No habla del armamento que se está utilizando contra estos jóvenes manifestantes, no habla de los reclamos de estos manifestantes, no habla de los fallecidos, tampoco de los desaparecidos, ni de los detenidos heridos y perseguidos. Y a esas breves y tristes líneas le llaman “información”.

Pero los voy a sentenciar, o más bien voy a invocar una profecía del comandante Hugo Chávez: “hoy, mañana o pasado tendrán que escuchar la voz de Colombia”.

Hay dos escenarios que hoy se le presentan a la Colombia Bolivariana, una es combatir en las calles en la que tendrán que acabar con más de la mitad de la población, porque es mas de la mitad la que hoy está en las más grandes penurias y el otro es el dialogo. Una buena pregunta sería: ¿cómo se va enfrentar esta clase política en unas hipotéticas elecciones futuras?, ¿será que de Colombia saldrá alguna reserva moral, un liderazgo que pueda orientar el río de pueblo que está en desgracia y que no tiene ninguna otra alternativa?.

Yo desde esta Venezuela Bolivariana me atrevo a signar junto con el pueblo colombiano su futuro, ustedes señores, y me refiero a los que gobiernan hoy en Colombia, ustedes están  derrotados. Están derrotados en la política, están perdidos, no tienen otra salida que ver cómo hacen para lavarse la cara y no perderlo todo, los Uríbes y sus derivados están de salida, no por lo que yo diga quiera o crea, sino porque esta es la verdadera facultad y media del valor de la historia.

La Colombia Bolivariana se refundará porque hay mucha gente buscando futuro.

 

 

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