Hoy, los hechos recientes del mundo, la realidad concreta nos confronta y amenaza, sin dar tregua ni oportunidad de distracción, por ello estos días se tratan de tener nervios de acero, pero sin perder la ternura, es el bien común que parte de una premisa, muy anti maquiavélica, es un antídoto a todo lo pragmatico, estamos hablando de la doctrina Bolivariana: “la mayor suma de felicidad posible”, es la oposicion al “sálvese quien pueda o quien tenga” principios ajenos y lejanos a estas tierras, pero que ultimamente muy cacareados y admirados, cuanto tienes, cuanto vales.
Mientras el mundo se debate en medio del pánico, el terror y la incapacidad, en Venezuela, Nicolás, alinea sus tropas en favor y en torno al bien común, convencido que la solidaridad y la coresponsabilidad es la única estrategia correcta.
Por lo tanto ha usado todas alternativas posibles, hasta la de hablar con el mismo diablo, en busca de ese bien común, todavía en el mundo hay incrédulos, que piensan que el diablo puede tener algún tipo de corazón, aunque hablar con el diablo nunca será bueno, y Nicolás sabe que el diablo es diablo y siempre olerá a azufre, y no lo van a confundir con el que “si te mata o que no te mata», porque con él siempre es el mismo resultado, el mal.
Nicolás, no va por crédulo, va porque tiene Nervios de Acero, va porque debe ser pedagogico, para que todos aquellos, manipuladores, ignorantes, incrédulos o ingenuos, escuchen y puedan ver de cuantas caras se puede disfrazar el diablo, ayer vestido de Unión Europea, otras veces con el nombre del Almagro, algunas otras vestido de una cautivadora Ayuda Humanitaria, antes de Obama, ahora de Trump y como hemos evidenciado hoy, disfrazado de Fondo Monetario Internacional.
No se podía esperar menos del diablo, que con su aliento de azufre ha rechazado en medio de una crisis global, la solicitud de asistencia en la lucha mortal contra el coronavirus, no de Nicolás, sino de los venezolanos.
Los esfuerzos que nuestro pueblo debe hacer hoy son gigantes, porque los principios humanos y Bolivarianos no nos permitirán nunca otra alternativa, hay que cuidarnos todos, unos y otros, hacer crecer la solidaridad como principio y virtud de nuestra condición humana y nuestra lucha, porque a pesar de lo inmenso del mundo, aquí en Venezuela sabemos que nadie anda solo, sin una misión, sin una tarea y todas y todos orientados a un solo rumbo y un solo objetivo y bajo un único liderazgo y mando.
Y hay que ser claro, no es lo mismo lo que ocurre en Venezuela a lo que lamentablemente está ocurriendo en Italia, España ó por ejemplo, los EEUU, donde los testimonios de los propios ciudadanos dejan al descubierto que en ese país, son los empresarios y las corporaciones los que dirigen y mandan en la potencia más grande sobre el planeta, como tampoco es la sociedad “más avanzada sobre la tierra” , y es más que evidente que tiene un gobierno incapaz de defender realmente a sus connacionales, con todos los recursos del mundo, sin bloqueo, sin amenazas de nadie.
Realmente triste es lo que nos cuenta una compañera de New York: “Me siento nerviosa y asustada por la vida de mis compañeros y familiares. Esta crisis ha hecho dos cosas: ha despertado un sentimiento de traición en nosotros por lo que está haciendo nuestro gobierno y ha demostrado que el sistema que existe en América es inepto”;
Peter Wehner, (The Atlantic) resumen latinoamericano, en su articulo del 16 de marzo de 2020, titulado “La presidencia de Trump está acabada por su incapacidad ante el coronavirus”, lo resume diciendo “Donald Trump se está encogiendo ante nuestros ojos”.
La humanidad viene atravesando penurias hace mucho tiempo, tempestades, y solo unos pocos líderes andan por allí haciendo algo por ella, que si por el ambiente, que si por los niños, y otros andan en la distracción, que si el plan del milenio, que si los debates de la ONU, que si Trump es malo pero el Pentágono es bueno, que no es tan mala la privatización de la salud, porque aligera la carga del Estado, en fin.
Hoy la realidad golpea, nada de esto puede ser oculto ni por las Mass Media, ni por los mercenarios que por encargo del diablo se hacen llamar periodistas, ni los malinches que aterrorizados ya no aparecen en escena, los hechos no pueden ser ocultados ya ni por la propia alta gerencia mundial, se derrumban todas las teorías, los que anunciaban el fin de las ideologías entran en pánico y no saben cómo afrontar “el fin del mundo”; los sistemas colapsan, es el caos.
Mientras tanto, desde Venezuela, Florentino, le manda a decir a Trump que: En la noche más oscura no quiere ocultar su sombra ni se espanta de la suya, porque, lo malo no es el lanzazo sino quien no lo retruca, y que ahora, “tiene que beber arena el que no bebe agua nunca”.
Ahora más que nunca está más claro que estamos del lado correcto de la historia.
Adelante Nicolás.!
PD: ¿Quien quiere algo del FMI, cuando cuenta con la solidaridad de Cuba, China, Iran y Venezuela?
