“El pueblo venezolano era como un «río desbordado» o una energía sin dirección”

Hugo Chávez. 02 de febrero 1999

 

Tal presagio fueron el 19 de febrero y el 27 de febrero del año 1989. 500 sería el icónico número que pasaría a la historia y que sería la expresión y el producto del resultado del máximo despilfarro, la insensatez, la arrogancia y la prepotencia de quienes para ese tiempo dirigían la nación, era 16 de febrero de ese año cuando le toca el turno al máximo dirigente de acción democrática, anunciarle al país lo que se conocería como: “el gran viraje”, un discurso que fue aplaudido por ADECOS y COPEYANOS  – nadie se opuso-,  frases célebres que quedaron para la historia fueron: “no hay otra alternativa”, «es un salto hacia la modernidad”, «debemos sincerar la economía”.

Fue con estos argumentos que se le anunció al país que tocaba hacer “nuevos sacrificios”, y que para comer las maduras a todos nos tocaría entonces “comer las verdes”, todo eso es bueno cuando la regla se aplica para todos, pero lo que ocurrió 3 días después fue que exactamente toda la elite política del país, un ex presidente como Rafael Caldera y su esposa, Carlos Andrés Pérez presidente en funciones (ejecutor de aquel “gran viraje”) y su esposa, ambos dirigentes de distintos partidos, junto con muchos de los oligarcas de Venezuela fueron  parte de los 500 invitados, de una  boda “icónica” que  se celebró en el exclusivo resort Casa de Campo, ubicado en La Romana, en República Dominicana. [1]

Los novios eran Maritza Cisneros Fontanals y Juan Cristóbal Yepes. Ella, hija del magnate Oswaldo Cisneros Fajardo, para tal evento se fletaron aviones privados para trasladar a los invitados desde Caracas y otras capitales hacia La Romana. Carlos Andrés Pérez (CAP) viajó a la boda de Maritza Cisneros en la República Dominicana utilizando el avión presidencial de Venezuela, un Boeing 737-200 conocido popularmente como «El Camastrón» (siglas FAV-0001); usó la aeronave oficial para asistir a un evento privado de una de las familias más ricas del país, por supuesto no viajó solo, a su llegada a La Romana, fue recibido con honores y se trasladó al complejo Casa de Campo, donde se hospedó durante 3 días.

La comida en la llamada «Boda de las Mil y Una Noches» en Casa de Campo fue un despliegue de lujo extremo que buscaba impresionar a la élite internacional; Reseñas de la época hablan de Manjares de Importación. Se sirvieron cantidades industriales de langostas del Caribe, caviar beluga y otros productos traídos directamente de Europa. [2]

Sobró champán francés (principalmente de la casa Moët & Chandon), que fue servido incesantemente durante toda la noche. No faltó la Repostería Fina: se montaron mesas de postres con dulces elaborados por chefs internacionales, utilizando chocolates y frutas exóticas que no se conseguían en los anaqueles venezolanos de aquel momento, claro, para aquel mismo tiempo ya escaseaban productos básicos como café, sal y harina, debido al acaparamiento previo al anuncio del «paquete económico”.[3]

Es importante que los más jóvenes sepan, que aquella Venezuela no era ni un país asediado,  ni un país bloqueado, por el contrario se trataba de la Venezuela preferida y aplaudida por su “perfecta democracia”. Una semana después  Guarenas (Estado Miranda), Caracas, La Guaira, Valencia, Maracay, Barquisimeto, Mérida, Ciudad Guayana (Puerto Ordaz y San Félix) serán las ciudades protagonistas de lo que posteriormente vamos a conocer con el nombre de “El Caracazo”, que a diferencia de lo que muchos piensan no fue en Caracas simplemente, sino que fue una reacción que se extendió por todo el territorio nacional, trayendo otro infeliz icónico numero pero no de invitados una boda de elite sino asesinados en las calles por la orden de reprimir brutalmente un pueblo que tenía hambre, “de 2500 a 3000” venezolanos y venezolanas asesinados, sin que hasta el día de hoy no haya habido ni un Acto de Contrición, o un arrepentimiento que expresara algún tipo de  dolor sincero. [4]

La experiencia histórica post 27 de febrero de 1989, post 4 de febrero de 1992, y post 11 de Abril 2002 debió enseñar a esa elite al menos a hacer un balance de sus métodos, pero es un poco más que triste que en este respecto su manera de diagnosticar y proceder sigue siendo errada, sigue estando intacta, esa elite se niega a deponer sus pretensiones, se niega a rectificar y eso los llevará a un nuevo fracaso, porque es imposible que en la era de la Inteligencia Artificial, en la era de la Multipolaridad, en la era de la Cuántica se pueda restaurar aquel viejo orden.

Los defensores de aquel sistema se encontraran que la realidad concreta activa otras fuerzas, fuerzas que inexorablemente dan paso a lo que realmente es sustentable históricamente, con resultados matemáticamente perdurables.

Y aunque no faltaran los que intenten restaurar el viejo modelo, seguir el camino que nos ha trazado la constitución de 1999 y la existencia de la Revolución Bolivariana, nos ha dado el único número que los Venezolanos y Venezolanas de bien quieren que siga creciendo y es el de  5336 el de los Circuitos Comunales que agrupan a más de 49.000 Consejos Comunales en todo el país, pues és el dato real que habla de la organización de un pueblo para la Paz  y quienes el próximo domingo 8 de marzo están convocados a la Primera Consulta Popular Nacional de 2026.

Nuestro pueblo sigue siendo aquella energía y sigue teniendo la fuerza de un rio, pero ahora tiene propósito y dirección muy con una fuerza indómita acumulada de más de 200 años y que no es posible detener en su empeño de alcanzar la mayor suma de felicidad posible.

Sigamos adelante. Ellos no entenderán. Nosotros tampoco nos detendremos.

 

 

[1] https://web.archive.org/web/20100707013650/http://www.nuso.org/upload/articulos/1711_1.pdf. Carlos Andrés Perez y su segundo gobierno.

[2] Revista ¡HOLA! (España): Fue el medio principal que dio cobertura exclusiva al evento en 1994. Sus ediciones de la época detallan la lista de invitados VIP (incluyendo al Rey Juan Carlos I) y la fastuosa cena temática.

[3] Revista Rumbo, en sus ediciones de septiembre de 1994.

[4] Investigación Periodística: El libro «El Caracazo» de la editorial Libros de El Nacional, así como los reportajes de investigación de la revista Exceso, documentaron el proceso de exhumación en el sector «La Peste» que desmintió la cifra oficial inicial. 

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