Todas y todos los seres humanos por el hecho de existir, tenemos el intrínseco derecho al ser como la naturaleza nos ha determinado y con dignidad transcurrir este don que es la vida; es decir, tenemos derecho a ser como nuestra personalidad nos determina, a aspirar el bien, la libertad y a disfrutar sana y con elemental comodidad de la vida.

Fíjense que no hablo de excesos ni materiales ni de imposición de nuestra personalidad por sobre el otro, sino de una sencilla, digna y honesta existencia para uno mismo y para nuestros seres queridos.

Particularmente los seres humanos estamos acompañados de una intrínseca condición social, necesitamos y disfrutamos de la compañía de otros seres humanos para lograr nuestra felicidad, y en ese vínculo se desarrollan las culturas y las sociedades propias de cada grupo de personas, de cada nación y de cada país.

Venezuela, en su devenir histórico ha luchado siempre por hacer respetar y preservar esa condición de identidad y autodeterminanción, desde la lucha de nuestros indígenas frente a la invasión española, pasando posteriormente por la guerra de independencia de la misma corona de España, Venezuela se ha ganado y ha hecho valer ese derecho a existir tal cual es.

Habiendo logrado ser un país independiente, Venezuela ha tenido que organizar su sociedad en medio de los vaivenes de estos intereses, teniendo que ir acumulando fuerza histórica y social para poder emprender los nuevos saltos evolutivos como sociedad; cada uno de estos procesos, posteriores a la independencia, la guerra federal, las dictaduras de Gómez y de Pérez Jiménez, la falsa democracia cuarto republicana petrolera tutelada por los EEUU y otras potencias fueron batallas que la sociedad venezolana libró para poder poner en marcha la continuación de la Revolución Bolivariana bajo el liderazgo del Comandante Chávez.

Esta Revolución Chavista, vino a ser la continuación, la retoma de la senda de la Revolución Bolivariana que nos dio la existencia, y se viene a constituir en el camino de la construcción del ser nacional, a través de la elaboración de un contrato social nacido de las raíces reales del pueblo y no de los intereses y los engaños de algunos poderosos.

Este momento del proceso histórico es la construcción verdadera y puesta en práctica de nuestra identidad, es decir de nuestro ser, el desarrollo de nuestra verdadera constitución como república, la misma que se declara libre, independiente, soberana, la misma que no acepta tutelaje y que decide y orienta su devenir.

Los enemigos siempre atentos y al asecho, se manifiestan de muchas formas para intentar evitar la marcha victoriosa de nuestro modelo político y social que ya ha demostrado ser exitoso durante el gobierno del Presidente Chávez , y le hacen coro los traidores internos, que guiados por su ambición, promueven la desunión, la traición y el engaño.

Estos son y serán los mismos serviles de siempre, los mismos que siempre hablaron y hablan mal de Chávez y de su gestión, que puso a los venezolanos a vivir en una de las mejores condiciones sociales, políticas y económicas de su historia y cuyo liderazgo, política y enseñanza sentó las bases que garantizan la unidad nacional, estabilidad y resistencia del país frente a las agresiones; son los mismos que después de su muerte intentaron dividir al país diciendo que el presidente Nicolás Maduro no era Chávez.

Esos enemigos de la patria son los mismos que hacen llamados a que desde otros países se agreda nuestra patria como hace 200 años, para que perdamos el derecho a la educación, la salud, trabajo digno, independencia, libertad, dignidad, honor y orgullo de nuestra historia.

Son los mismos que intentando engañar al pueblo, repitiendo mentiras una y mil veces para que pierda la confianza en su liderazgo y en el rumbo que nos hemos trazado, tratando hacer creer que nuestro modelo esta errado y fracasado para ellos retornar é implantar su viejo y conocido modelo de falsa democracia, para oprimir y vejar a los más pobres y desposeídos, negándoles sus derechos fundamentales a la salud, el trabajo, la alimentación y a una vida digna apropiándose de las riquezas del país.

Estamos en una etapa dura de nuestra revolución, efectivamente se pueden haber cometido errores, pero es un hecho que la respuesta sensata jamás será retornar al pasado, debemos seguir resistiendo y labrando para nosotros y las futuras generaciones el camino para garantizar el desarrollo definitivo del potencial de nuestro pueblo, la Venezuela Potencia, tal como lo han hecho y lo seguirán haciendo otros países hermanos a pesar de las agresiones de otras naciones poderosas e intereses mundiales.

No debemos olvidar que en estos momentos y a pesar de todas las deficiencias, comparativamente con otras naciones, nuestro pueblo cuenta con atención gratuita de salud, educación, atención social y fundamentalmente respeto a su dignidad.

Las y los venezolanos contamos con el apoyo y admiración de otras naciones que aun luchan por su independencia y que cuentan con el ejemplo de Venezuela para mantener en alto su voluntad de lucha. Con la el esfuerzo de todos mantendremos la unidad nacional en la imagen del presidente Nicolás Maduro y nuestro modelo democrático, manifestada en la unión cívico militar, y más temprano que tarde lograremos evitar que las agresiones imperiales nos afecten.

El que se mete con Venezuela se seca!!!

Carlos Guia Moy

Director Revista Política y Poder

carlosguia@revistapoliticaypoder.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *